Día 1. Inicia el camino a una mejor vida
El pasado martes 13, no fue un día de mala suerte, como algunos superticiosos podrían suponer, por el contrario, marcó el
inicio de una nueva aventura.
Soy gordita desde mi adolescencia y he pasado por
infinidad de tratamientos algunos con resultados otros no, pero ninguno ha
tenido resultados a largo plazo.
Decidí tomar cartas en el asunto y cuidar mi
salud, para ello me encomendé a Dios y él puso en mi camino al doctor Alejandro
Martínez, un médico con maestría en nutrición celular que ha desarrollado un
sistema cetogénico modificado (en este no consumes cerdo).
Muy tempranito el
martes, algo nerviosa me presenté en el consultorio, el doctor Alejandro me
recibió con una gran sonrisa y mucha amabilidad, con toda paciencia me explicó
detalladamente el plan y me lo dio impreso y en digital.
Básicamente tengo que
tener presentes 2 cosas: NO AZÚCAR, NO HARINA. Parece fácil, pero en el
supermercado hay montón de productos que tienen azúcar escondida entre sus
ingredientes, asimismo hay montón de productos que supuestamente son keto, pero la
mayoría de las veces no son saludables.
Así, que en este camino lo mejor es
comprar en el mercado local productos naturales y preparar tus propios
alimentos, condimentos, salsas, etc.
Este cuerpo que ha estado conmigo 47 años
se merece un mejor trato.
No desayuné, según estoy me comería algo llegando a la oficina, pero no tuve oportunidad solo me tomé café y agua. De snack me comí un aguacate completito.
Al medio día comí mi última chuleta de cerdo, ya la traía desde casa con ensalada verde y agua natural.
En la noche cené pollo cocido con verduras (calabacitas, jitomate, cebolla y chile serrano) y aguacate.
Me tomé aproximadamente 2.5 litros de agua natural.



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